SISTEMA NERVIOSO 4: LOS ESTIMULANTES

Continuando con las entregas sobre el sistema nervioso, en este caso quiero hacer una reflexión sobre algunas conductas cotidianas como el consumo de estimulantes o relajantes, y el efecto que estas tiene sobre el sistema nervioso. A mi entender son conductas muy poderosas que bien gestionadas pueden ayudar a aumentar nuestro rendimiento, pero desgraciadamente este no es el caso. Lo más habitual es que se abuse del consumo de dichas substancias utilizando así todo su poder de una manera destructiva y haciendos vivier en una constante enfermedad funcional.

LAS COSTUMBRES

Hay que tener mucho cuidado con las costumbres arraigadas ya que no están respaldadas en hábitos saludables sino en hábitos sociales los cuales a menudo entran en contradicción. Por ejemplo, todo el mundo se toma una café a primera hora de la mañana para ayudar a despertarse, en cambio no es habitual tomar una infusión relajante para ayudar a dormir,  incluso cuando hay dificultad para conciliar el sueño. Este hábito ya nos va a hacer inclinar la balanza hacia la sobre estimulación de un sistema nervioso que cada día recibe varias acciones estimulantes (ya que normalmente se consumen más de un café al día) pero en cambio no recibe acciones relajantes.   Simplemente a modo de reflexión, deberíamos tener el mismo número de acciones relajantes y estimulantes por lo menos para compensar los efectos.

Otra costumbre también absurda son los cafés sociales. Cuando dos personas quedan para charlar a media tarde a menudo toman un café. Porque si ya están despiertas y no tiene que realizar después ninguna acción que requiera máxima actividad del sistema nervioso. En este caso la acción estimulante del café es totalmente gratuita, es decir innecesaria. Podían tomar cualquier otra cosa que sea neutra, que no tuviera ningún efecto sobre el sistema nervioso, o mejor aún,  tomar algo relajante para compensar el café de la mañana.

LAS SUBSTANCIAS ESTIMULANTES

Hay una gran trampa detrás de estas substancias, activan el sistema nervioso pero no aportan ningún nutriente para poder hacer frente a esa demanda de actividad, por lo tanto se produce un desgaste en el organismo.  Para aumentar la capacidad de rendimiento lo correcto es adoptar una dieta equilibrada con nutrientes de calidad que hagan a tu cuerpo más resistente y  más fuerte. Si puntualmente un día te tomas una substancia estimulante como el café, el té, o las bebidas energéticas; tu cuerpo será capaz de afrontar la demanda de actividad puesto que tendrá “infraestructura” y “combustible” suficiente para ello.

Este no suele ser el caso, las substancias estimulantes no tan solo no son puntuales si no que se convierten en cotidianas y la dieta suele ser deficitaria. Esta situación pone a tu cuerpo en una demanda de actividad constante pero sin infraestructura ni combustible para llevarlas a cabo. De esta manera se produce un desgaste o envejecimiento prematuro del organismo. Debido a esta situación de desgaste, entramos en un círculo vicioso en el cual cada vez sentiremos más fatiga y por tanto cada vez necesitaremos más estimulantes que nos causarán más desgaste.

Adoptar una dieta sana y equilibrada es a menudo difícil ya que suele ir en contra de la sociedad. Pero además se requiere un tiempo para notar sus efectos ya que los nutrientes deben ser digeridos y asimilados antes de que puedan surgir efecto. En cambio, los estimulantes actúan al momento ya que no aportan nutrientes que digerir. Por esta velocidad de acción es por lo tanto se utilizan a pesar del desgaste que causan.

LAS SUBSTANCIAS SEDANTES

El estado de relajación es necesario para que nuestro organismo pueda reparar sus daños del día a día y prepararse para un nuevo periodo de actividad. No debería ser concebida la actividad sin un periodo de relajación previo ya que en ese caso no estaríamos bien preparados, nuestro rendimiento no sería el adecuado y nuestra salud se resentiría.

Llegado este punto me gustaría diferenciar la acción de los sedantes químicos y los naturales.  Un sedante químico, es decir los medicamentos conocidos como relajantes musculares o los ansiolíticos, inhiben la función del sistema nervioso,  te “desenchufan” literalmente. De esta manera el sistema nervioso no puede realizar las funciones de reparación antes comentadas. Cuando se ha pasado el efecto del medicamento hemos gozado de un tiempo de descanso, pero nuestro organismo no está ni reparado ni puesto a punto para volver a trabajar. Por tanto nuestra probabilidad de recaída es bastante alta.

Los relajantes naturales tienen una acción muy diferente. Preparan al  organismo para qué se vaya reparando pero no inhiben la función del sistema nervioso. No te “desenchufan”, cuando te tomas una relajante natural en cualquier momento puedes activarte de nuevo, en cambio con un relajante químico no te puedes activar hasta que pase su efecto. Al no inhibir la función nerviosa, el organismo puede ir trabajando en la reparación y recuperación. Tomando relajantes naturales conseguiremos que nuestro cuerpo esté siempre a punto para la actividad, incluso es probable que no necesitemos tomar estimulantes como comúnmente se cree.

En resumen, este artículo no pretende ser una apología de los relajantes naturales sino divulgar el respeto hacia nuestro sistema nervioso y las medidas que podemos tomar para cuidarlo.

SISTEMA NERVIOSO 0: ÍNDICE

SISTEMA NERVIOSO 1: DESCRIPICIÓN GENERAL

SISTEMA NERVIOSO 2: FUNCIONAMIENTO E INTERACIÓN

SISTEMA NERVIOSO 3: EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

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