DESARROLLO FASCIAL

 

Las lesiones crónicas, que no se recuperan, que reaparecen sin motivo aparente o que no responden a un tratamiento local, pueden estar bajo influencia mecánica de otras zonas del cuerpo que impiden su correcta evolución. Las técnicas de desarrollo fascial trabajan precisamente para evitar las influencias externas que pueda estar recibiendo una estructura lesionada.

 

La fáscia es un tejido de sostén que tiene continuidad por todo el cuerpo, es una red o una funda que mantiene las estructuras en su lugar e incluso les da forma. Por el sistema fascial se trasmiten diferentes tipos de información, en este caso información mecánica, es decir la posición, la densidad o la tensión que sufra una estructura puede tener repercusiones sobre otra estructura situada a distancia pero conectada mediante tejido fascial. Esta segunda estructura puede ser la que esté manifestando la sintomatología en cuestión.

Debido a una tensión fascial, un tendón o un ligamento pueden estar tensos o retorcidos de manera que van a perder la capacidad de trasmisión de fuerzas. Debido a una tensión fascial dos superficies articulares pueden estar mal alienadas generando roces excesivos durante su movimiento. Estos son dos ejemplos de cómo la tensión facial puede estar involucrada en una tendinopatia o en una artrosis.

La maniobra de desarrollo fascial consiste en percibir cuales son las tensiones que nos llegan a una región lesionada y sobre todo cual es el movimiento que necesitamos para liberarla. De esta manera conseguimos una estructura libre de influencia externas que va a poder realizar su función mecánica de manera natural sin condicionantes, de esta manera empezará el proceso regenerativo y el tratamiento local será mucho más eficaz.

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