Cuando buscamos una solución para un dolor, una lesión o un problema que llevamos tiempo arrastrando, es normal preguntarnos cuál es la mejor terapia.
¿Fisioterapia?
¿Osteopatía?
¿Masaje?
¿Ejercicio terapéutico?
¿Acupuntura?
¿Una terapia más manual o una intervención más activa?
Vivimos en una época en la que tenemos acceso a más información y más opciones terapéuticas que nunca. Y, paradójicamente, esto puede hacer que elegir sea todavía más difícil.
Después de más de 25 años dedicados a la fisioterapia y la osteopatía, nuestra conclusión en Fisioterapia i Osteopatía FiO es bastante sencilla:
La mejor terapia no es la que funciona mejor en general. Es la que mejor responde a las necesidades de cada persona en cada momento.
En este vídeo te contamos por qué hemos llegado a esta conclusión y cómo entendemos nosotros el proceso terapéutico.
La terapia perfecta no existe
Durante nuestra trayectoria profesional hemos conocido y utilizado diferentes técnicas, métodos y formas de entender la terapia.
En FiO trabajamos principalmente desde la fisioterapia y la osteopatía, y contamos también con formación en otras herramientas como la acupuntura, la terapia craneosacral o la liberación somatoemocional.
Pero el catálogo de terapias y técnicas disponibles es prácticamente infinito.
Y aquí aparece una cuestión importante:
¿Realmente necesitas encontrar la mejor terapia o necesitas descubrir qué necesitas tú?
Para nosotros, la segunda pregunta es mucho más importante: ¿qué necesitas realmente y cuál es la mejor terapia para tu situación?
Una técnica puede ser muy útil para una persona y no ser la herramienta adecuada para otra. Incluso puede ser útil para la misma persona durante una etapa de su proceso y dejar de serlo cuando sus circunstancias cambian.
Por eso no entendemos la terapia como una receta que se aplica de forma automática.
Antes de elegir una terapia hay que saber hacia dónde queremos ir
Imagina que quieres realizar un viaje.
Antes de decidir si vas en coche, en tren, en avión o andando, necesitas saber cuál es tu destino.
En terapia ocurre algo parecido.
Podemos hablar de movilizaciones, masaje, ejercicio terapéutico, técnicas manuales, agujas o cualquier otra herramienta. Pero todas ellas son simplemente medios para alcanzar un objetivo.
Por eso, para nosotros, el primer paso no es preguntarnos:
«¿Qué técnica vamos a utilizar?»
Sino:
«¿Qué necesita esta persona y qué queremos conseguir?»
Y esta pregunta no siempre tiene una respuesta evidente.
El dolor puede ser la pista, pero no siempre es el problema completo
Muchas personas llegan a consulta porque tienen dolor.
Y el dolor es importante. Es una señal que nos indica que algo está ocurriendo y que merece nuestra atención.
Pero en ocasiones el dolor es solamente la pista que nos permite empezar a tirar del hilo.
Detrás de una molestia pueden existir diferentes factores que están influyendo en cómo se comporta nuestro cuerpo:
- determinadas posturas o gestos repetitivos;
- falta de movimiento;
- sobrecarga física;
- hábitos de vida;
- descanso insuficiente;
- determinadas exigencias del entorno;
- factores emocionales;
- formas de afrontar determinadas situaciones;
- compensaciones que se han mantenido durante mucho tiempo.
Esto no significa que todo dolor tenga un origen emocional ni que exista una única causa escondida detrás de cada lesión.
Significa que la persona es mucho más que el tejido que duele.
Y por eso creemos que valorar a una persona requiere mirar más allá del síntoma.
La espiral que puede mantener el problema
A veces determinadas circunstancias generan una especie de círculo difícil de romper.
Una molestia hace que nos movamos menos.
Nos movemos menos y perdemos capacidad.
Al perder capacidad, determinadas actividades nos cuestan más.
Las evitamos.
Nos volvemos menos activos.
Y el problema puede mantenerse o incluso aumentar.
Lo interesante es que muchas de estas decisiones no son necesariamente conscientes.
Simplemente vamos adaptándonos a lo que nos ocurre.
Con el tiempo, estas adaptaciones pueden convertirse en hábitos y acabar formando una espiral que nos mantiene en el mismo lugar.
Por eso, en algunos casos, conseguir mejorar no consiste únicamente en tratar el punto donde aparece el dolor.
También consiste en identificar qué está alimentando esa espiral y encontrar la manera de modificarla.
La terapia es una herramienta, pero el proceso es tuyo
Esta es probablemente una de las ideas que más queremos transmitir desde FiO.
Una terapia puede proporcionarte herramientas.
Puede ayudarte a comprender mejor lo que está ocurriendo.
Puede modificar determinadas condiciones físicas.
Puede facilitar el movimiento.
Puede disminuir una molestia.
Puede ayudarte a recuperar capacidades.
Pero la terapia no puede vivir el proceso por ti.
El terapeuta puede acompañarte, orientarte y poner a tu disposición sus conocimientos y herramientas.
Pero después eres tú quien tiene que incorporar cambios, tomar decisiones, recuperar actividades, modificar determinados hábitos o aprender a gestionar de otra manera aquello que está influyendo en tu situación.
Por eso entendemos la terapia como una herramienta que te expone a una realidad y te permite tomar conciencia de las opciones que tienes para gestionarla.
El proceso, en última instancia, es tuyo.
¿Por qué una terapia funciona para una persona y no para otra?
Esta es también una de las razones por las que desconfiamos de las afirmaciones demasiado absolutas.
«Esta técnica es la mejor».
«Este tratamiento funciona siempre».
«Si tienes este problema necesitas hacer esto».
La realidad suele ser bastante más compleja.
Cada persona tiene unas características, unas circunstancias, unos hábitos, unos objetivos y una historia diferentes.
Y además, esas necesidades pueden cambiar con el tiempo.
Lo que necesitas cuando tienes un dolor agudo probablemente no sea exactamente lo mismo que necesitas cuando llevas meses recuperándote.
Por eso una buena intervención debería adaptarse a la persona y no obligar a la persona a adaptarse a una determinada técnica.
Fisioterapia y osteopatía en Sabadell: diferentes herramientas para diferentes necesidades
En Fisioterapia i Osteopatía FiO, en Sabadell, trabajamos principalmente desde la fisioterapia y la osteopatía, utilizando diferentes herramientas en función de las necesidades de cada persona.
Nuestro objetivo no es aplicar una técnica determinada porque sea la que conocemos o la que nos gusta utilizar.
El objetivo es encontrar el camino que tenga sentido para cada paciente.
Por eso nuestra valoración puede llevarnos a utilizar técnicas manuales, ejercicio terapéutico, trabajo sobre el movimiento, educación y diferentes recursos propios de la fisioterapia y la osteopatía.
Y también creemos que parte de nuestra responsabilidad profesional consiste en reconocer cuándo una persona puede beneficiarse de otro tipo de atención y derivarla cuando sea necesario.
Porque encontrar la solución adecuada también significa saber cuándo una determinada herramienta no es la más apropiada.
Entonces… ¿cuál es la mejor terapia?
Después de más de 25 años de profesión, nuestra respuesta sigue siendo sencilla:
La mejor terapia es la que responde a tus necesidades.
Y quizá lo más difícil no sea elegir entre fisioterapia, osteopatía, masaje, ejercicio o cualquier otra técnica.
Lo realmente importante es descubrir cuál es la necesidad que debemos abordar y hacia dónde queremos dirigir el proceso.
Una vez sabemos dónde queremos llegar, las técnicas son herramientas.
El camino puede cambiar.
Las necesidades pueden cambiar.
Y la terapia también puede cambiar.
Porque no se trata de encontrar la terapia perfecta. Se trata de encontrar la herramienta adecuada para ti, en este momento de tu proceso.
¿Te gustaría conocer nuestra forma de trabajar?
Si estás buscando fisioterapia u osteopatía en Sabadell, en FiO comenzamos por conocer tu situación, valorar tus necesidades y establecer contigo los objetivos del proceso.
No buscamos aplicar una terapia. Buscamos entender qué necesitas.
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