ABDOMINALES 1: LA ACCIÓN DESTRUCTIVA DE LOS ABDOMINALES

En esta la primera de las entregas sobre abdominales describiremos la disposición de la musculatura y el efecto que produce tanto a nivel del propio abdomen como en relación que el resto del cuerpo.

MUSCULATURA ABDOMINAL

La musculatura abdominal tiene una disposición en forma de faja alrededor del abdomen.  Son tres los músculos que forman los abdominales: el recto, los oblicuos y el transverso.  La función general de todos es estabilizar el tronco para que a partir de un tronco estable se pueda realizar algún gesto sin que nos caigamos. Por tanto de aquí deducimos que la musculatura abdominal se contrae siempre, cualquier gesto que tu realices empieza con una contracción abdominal para poder obtener un punto fijo de apoyo. Es decir que al correr trabajan mucho los abdominales, al nadar, al saltar; para trabajar los abdominales no hace falta hacer los típicos ejercicios de flexión, esto es algo con lo que mucha gente se sorprende cuando  se lo explico.

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Además cada musculo tiene una función particular:

  • EL RECTO ABDOMINAL: Es el músculo más superficial, el que mejor se intuye y por tanto el que más se trabaja. El recto tan solo sirve para flexionar el tronco, es el músculo que nos ayuda a incorporarnos cuando estamos estirados. Como veremos más adelante es el músculo más destructivo y el que menos convendría trabajar.
  • LOS OBLICUOS: Son los músculos de profundidad intermedia,  su función principal es rotar el tronco, si no fuera por ellos no podríamos girarnos.
  • EL TRANSVERSO: El más profundo de todos, el que no se intuye y por tanto el que nunca se trabaja. El transverso como su nombre indica se sitúa de manera transversal en el abdomen, como un cinturón. Su contracción no realiza ningún movimiento en el tronco si no que regula la presión dentro del abdomen. Como veremos más adelante es el musculo que más nos protege y por tanto el que más nos conviene trabajar.

LA CONTRACCIÓN DESTRUCTIVA DEL RECTO

 

El recto del abdomen se extiende desde la xifoides (último hueso de tórax) hasta el pubis, al contraerse acerca sus extremos, es decir acerca el pubis al tórax, esto es lo que llamamos una flexión de tronco. Al producirse esta flexión, el espacio entre el pubis y el tórax se reduce y por tanto la presión dentro del abdomen aumenta.  Esta presión va a rebotar en todas las direcciones dentro del abdomen produciendo daños a su paso que se manifestarán en las zonas más débiles.

Evidentemente el aumento de presión de una contracción aislada no va a tener gran repercusión, el problema viene cuando se abusa del trabajo de esta musculatura generando así un estado permanente de hipertensión abdominal.

La presión que sube hacia arriba nos producirá problemas digestivos, hernias de hiato, ardores. La presión que va hacia atrás nos producirá lesiones en la columna vertebral,  y la presión que va hacia abajo producirá alteraciones en el suelo pélvico: incontinencia, prostatismo, prolapsos.

Todas estas son buenas razones para no abusar delo trabajos abdominales que impliquen la flexión de tronco. Si tu intención es definir musculatura y te ves obligado por ello trabajar el recto del abdomen, toma algunas medidas de precaución como estirar bien el recto después del trabajo y realizar algún ejercicio que te ayude a reducir la presión abdominal a modo compensatorio. Si padeces alguna lesión en la columna vertebral, el trabajo del recto abdominal para ti está totalmente prohibido o aumentarás dicha lesión.

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ABDOMINALES 0: ÍNDICE

ABDOMINALES 2: LOS HIPOPRESIVOS

ABDOMINALES 3: LOS CORRECTIVOS

 

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