LESIÓN CRÓNICA O BIEN LESIÓN DESADAPTADA?

La readaptación al esfuerzo es un concepto fundamental que muchas veces se pasa por alto en el tratamiento de lesiones y que puede confundir el pronóstico de las mismas.

Tenemos que entender la palabra lesión como sinónimo de rotura. Un ligamento o un músculo lesionado no es más que un ligamento o un músculo roto en mayor o menor medida. Después del tratamiento recibido dicha estructura pasa por un proceso en el cual debe adaptarse otra vez al trabajo que hacia antes, cuando esta adaptación no se hace correctamente nos encontramos en una situación en la cual la lesión parece estar superada ya que no hay dolor durante las actividades cotidianas, pero en cambio al realzar un esfuerzo o un gesto en concreto vuelven a aparecer los síntomas. Esto nos puede confundir y hacernos pensar que se trata de una lesión crónica cuando en realidad se trata de una lesión que aún no ha superado su proceso de adaptación al esfuerzo.

Habitualmente el proceso de adaptación pasa desapercibido en la mayoría de lesiones ya que nos ocurren en estructuras que solemos utilizar muy a menudo en nuestra vida diaria y al empezar progresivamente a utilizarlas estas se van adaptando. Dos son las situaciones más frecuentes donde aparecen los signos de desadaptación, bien en las estructuras que no solemos utilizar durante la vida cotidiana, bien en los gestos que requieren grandes esfuerzos como en los gestos deportivos.

Hay estructuras que se utilizan  sobretodo en determinados gestos  como al ponerse de cuclillas o al elevar al máximo el hombro, estos son gestos que no se utilizan muy a menudo en la vida diaria como el caminar por ejemplo. Es por eso que cuando acaba el tratamiento de estas estructuras, es necesario hacer un trabajo específico de dichos gestos inusuales, si no cada vez que lo efectuemos correremos el riesgo de volver a padecer sintomatología. En este caso no se tratará de una lesión mal curada, de una recaída ni de una lesión crónica sin solución. Se trata de una estructura a la que hay que entrenar para que pueda soportar el trabajo que se le pide.

La otra opción es que al salir de una lesión se le pida un esfuerzo demasiado grande a la estructura previamente lesionada, como por ejemplo un gesto deportivo. La estructura pasa de de una nivel de exigencia cero a un nivel de exigencia máximo.

La readaptación al esfuerzo consiste en volver a trabajo de manera progresiva y siempre respetando el límite del dolor. Al finalizar el un tratamiento se debe confeccionar un planing de entrenamiento en el cual se vaya subiendo progresivamente la carga de trabajo sin llegar a desarrollar sintomatología.

Una ejemplo de esta readaptación al esfuerzo nos la ofrece el deporte profesional, es frecuente ver como los deportistas al salir de una lesión empiezan a entrenar suavemente al margen de sus compañeros que lo hacen al cien por cien. Desgraciadamente cuando un paciente no es deportista profesional y le dan el alta médica, vuelve directamente a su jornada laboral completa desde el primer momento.

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