LA MEJOR TÉCNICA DE LAVADO NASAL EN BEBÉS

 

Los lavados nasales en los bebés es una práctica frecuente no siempre bien realizada y con una gran variedad de técnica que a menudo confunde a los papás.

ESTÁN LOS LAVADOS NASALES EN LOS BEBÉS SOBRE VALORADOS?

 

La verdad es que si. Con esto no quiero decir que sean inútiles ni mucho menos, son eficaces pero solo en determinadas ocasiones.

El lavado nasal solo funciona bien con un tipo de moco, el espeso verde amarillento. Este moco sale bien y el lavado consigue despejar la nariz durante varias horas. Con los demás tipos de mocos, los secos o los que son muy líquidos y claros, el lavado es poco eficaz y solo consigue despejar la nariz parcialmente durante un corto periodo  de tiempo.

Además quien produce los mocos de la nariz es una membrana mucosa y cómo tal cuanto más se la toca más se irrita y más moco produce, por tanto se importante no abusar de los lavados nasales, tres o cuatro al día cómo mucho si no podemos empeorar aún más la situación.

 

TÉCNICA

 

1-POSICIÓN DEL BEBÉ

La mejor posición es o bien tumbado de lado, o bien tumbado boca arriba pero con la cabeza girada hacia un lado. Esto es simplemente por seguridad para facilitar la expulsión y que no se ahogue con sus propios mocos.

 

2-PRIMER PASO: EXTENSIÓN CERVICAL

El moco más importante de eliminar y el que más cuesta es el de la retrofaringe y solo con un golpe de suero no va a salir. Para ello es necesario mantener la boca del bebé cerrada y colocar la cabeza en extensión. Simplemente haciendo esto ya vamos a lograr una inspiración forzada por la nariz que por si sola nos puede eliminar los mocos.

Ha diferencia del lavado, esta inspiración no irrita la mucosa, con lo cual la podemos ir utilizando a lo largo del día sin peligro.

 

3-APLICACIÓN DEL SUERO

El lavado se realiza con suero fisiológico aplicado o bien con una jeringuilla o bien con un envase monodosis en la fosa nasal.

El suero lo aplicaremos en el orificio nasal que queda arriba sin tapar el de abajo.

Los mocos pueden salir por tres sitios: por la otra fosa nasal, por la boca, o se pueden ir al tracto digestivo; de hecho da igual dónde se vayan siempre y cuando se vayan.

 

4-VELOCIDAD DE LA APLICACIÓN DE SUERO

Según nuestra experiencia parece ser más eficaz aplicar el suero en dos tiempos. Un primer tiempo a un velocidad más lenta que reblandece el moco, y un segundo tiempo a una velocidad más alta que lo arrastra.

 

5-CUANTAS APLICACIONES

Realizaremos aplicaciones hasta que veamos que el suero sale limpio por el orificio contrario. Si no vemos salir el suero limpio quiere decir que aún podemos despejar más moco. Si por el contrario ya sale limpio, no conseguiremos sacar más moco aunque aún los escuchemos y nos de la sensación hay más en la nariz.

 

6-LA ASPIRACIÓN

Este es quizás el procedimiento más irritativo para la mucosa, por tanto interesa no abusar de él. A veces se simplemente limpiando la nariz con un pañuelo después del lavado es suficiente.

La aspiración consigue limpiar sobre todo los mocos de la parte más delantera de la fosa nasal. Si el niño esta muy tapado puede ser un buena opción a realizar después del lavado para mejorar la eficacia del proceso.

 

CUANDO REALIZAMOS EL LAVADO

 

1-Sobre todo cuando el niño tiene mucosidad viscosa verde o amarillenta, durante una enfermedad respiratoria o como preventivo de la misma y sus complicaciones.

 

2-Aunque el niño no presente el tipo de mucosidad ideal para realizar el lavado (espesa verde amarillenta) y por tanto este no resulte tan eficaz, en un momento dado nos puede interesar realizarlo para obtener un beneficio a corto plazo y facilitar alguna actividad que se vea dificultada por la obstrucción nasal, por ejemplo mamar o dormir.

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