EL CONTROL ESCAPULAR EN LAS LESIONES DE HOMBRO

 

La fisioterapia valora las patologías desde un punto de vista funcional, en el caso del hombro nos fijaremos sobre todo en el ritmo escapular. Esto es la armonía de movimiento que debe haber entre el húmero y la escápula. Para poder realizar un gesto complejo necesitamos que todas la piezas que lo forman se muevan cada una en el momento preciso. Si la escápula no se mueve como y cuando debe hacerlo, el movimiento toda la extremidad superior ya va a estar condicionado desde un principio y va a tener que soportar tensiones donde no le corresponde produciendo sobrecarga de las estructuras y por tanto lesión.

El segmento del hombro está compuesto por varias articulaciones, como son la articulación glenohumeral, esternoclavicular, acromioclavicular y escapulotorácica, que actúan en sincronía a la hora de realizar un movimiento de elevación del brazo en cualquier plano de movimiento.

 

 

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico de una lesión en el hombro?

 

A la hora de querer establecer un diagnóstico, los test ortopédicos clásicos nos resultan útiles para reproducir la sintomatología, pero no nos dan realmente una información exacta del alcance de la lesión o estructura específica ya que es difícil aislar un elemento a valorar. Claro que muestran si hay una lesión de hombro o no, pero es difícil discernir exactamente si hay más de una estructura afectada y hasta qué punto. También, las pruebas de imagen pueden confundirnos ya que pueden observarse estructuras afectadas y deterioradas que no presenten ningún tipo de manifestación de dolor. Por eso, entre otras cosas, es tan importante la entrevista con el paciente para intuir cual podría ser la estructura afectada a partir de su mecanismo de lesión y realizar una valoración patofuncional.

 

Resumiendo, no solamente tendríamos que valorar a un paciente con los tests clásicos y pruebas de imagen, sino que tendríamos que valorar qué movimientos producen el dolor, valorar el rango de movimiento pasivo y sobretodo activo en todos los segmentos e intentar modificar el dolor a través del cambio en patrones de movimiento que resulten más funcionales y eficientes.

 

¿Qué valoramos entonces?

 

Además de descartar cualquier patología de origen cervical y haber valorado la movilidad glenohumeral y fuerza de musculatura relacionada con el hombro, una parte importante que no se debe omitir es la valoración funcional de la escápula. No solamente interactúa directamente formando la articulación glenohumeral con la cabeza del húmero, el manguito rotador se origina en ella y varios músculos que tienen un factor estabilizador y postural importante pasan durante su recorrido por la escápula o se insertan en ella.

 

 

 

Análisis de la movilidad y estabilidad escapular

 

De manera fisiológica, durante un movimiento de elevación del brazo, la escápula debe moverse realizando un gesto de rotación superior, inclinación posterior y rotación externa escapular. Además debe realizarlo en el momento justo.

 

 

La función de la escápula es unir el brazo al tronco y esto lo consigue a través de músculos. La articulación escápulo-torácica es la única articulación muscular del cuerpo, esto implica que cualquier desequilbrio el tono muscular, longitud, elasticidad o volumen de los músculos que forman dicha articulación, va a condicionar su funcionamiento. Es decir los músculos que unen la escápula al tórax pueden limitar su movimiento y sus estabilidad. Específicamente, las fibras medias e inferiores del músculo trapecio y el músculo serrato anterior, serán las encargadas de estabilizar la escápula al realizar el movimiento de elevación del brazo

 

 

 

 

Conclusión

Cualquier tipo de alteración de movimiento en uno de los segmentos articulares del hombro, provocará que los otros puedan presentar alteraciones también en forma de rigidez o inestabilidad y es en los músculos que controlan el movimiento escapular donde solemos ver alteraciones en el control motor y tono muscular cuando una persona tiene una lesión en el hombro.

Las  alteraciónes en forma de rigidez capsular del húmero, sobrecargas musculares de otros músculos o excesiva tensión de musculatura pectoral, provocarán que pueda haber una alteración en el tiempo de activación de los estabilizadores mencionados o una disminución de su función. La mala función puede incluso desencadenar otro tipo de desequilibrios que pueden convertirse en lesiones futuras si existe un mecanismo de sobreuso continuado en el tiempo. Por eso, es importante mejorar o mantener la movilidad activa escapular, junto con la de las otras articulaciones de la cintura escapular y para ello realizaremos esta valoración global para encontrar las alteraciones que pueden ser la raíz de nuestra disfunción y tratarlas a partir de terapia manual y ejercicio terapéutico.

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