BENEFICIOS DEL TRABAJO MUSCULAR

 

 

La fisioterapia aprovecha los efectos que el ejercicio produce en nuestro cuerpo para superar las lesiones e incluso prevenir su aparición. Desde la fisioterapia no aconsejamos los ejercicios pensando en que el gesto deportivo sea más rápido, eficaz o competitivo, si no pensando cómo resulta más saludable.

 

Según el tipo de contracción podemos clasificar los ejercicios en tres tipos:

1-ISOMÉTRICOS

2-CONCÉNTRICOS

3-EXCÉNTRICOS

 

ISOMÉTRICOS

Literalmente la palabra isométrico significa: «sin cambio en la distancia». Es decir una contracción isométrica es aquella que no produce movimiento. El músculo se contrae pero sus extremos no se aproximan por tanto la articulación no se mueve.

La falta de movimiento convierte a los ejercicios isométricos en los más seguros ya que puedes realizar un trabajo muscular sin sufrimiento articular. Por ello son los ejercicios que se recomiendan siempre en las primeras fases de recuperación de la lesión. Hasta que no se realizan unos ejercicios isométricos correctamente y sin dolor no tiene sentido pasar a la siguiente fase.

El trabajo isométrico es muy importante en las fases agudas de la lesión por tres motivos fundamentalmente:

1-La contracción de las fibras musculares ejerce un efecto de bombeo que ayuda a drenar la inflamación. En caso de que aya una rotura, como no hay movimiento, no hay peligro de que la rotura se haga mayor.

2-La contracción muscular va a favorecer que las fibras que se regeneran en el tejido lesionado lo hagan más rápido y siguiendo una orientación correcta, esto es lo que se llama recuperación precoz. Lo contrario, el exceso de reposo en la fase aguda de la lesión facilita que las fibras que se regeneran lo hagan de una manera anárquica al no tener un estímulo que las guíe. De esta manera se forman adherencias y cicatrices (fibrosis) que condicionan la calidad del tejido nuevo.

3-La realización de trabajo muscular evita que el músculo se atrofie sobre todo si el periodo de convalecencia se alarga en el tiempo.

 

CONCÉNTRICOS

Estos son los ejercicios más conocidos, durante la contracción se produce un acercamiento de los extremos musculares. El músculo se acorta y por tanto la articulación se mueve acercando los huesos que la forman.

Para realizar estos ejercicios debemos estar seguros de que ya hemos pasado la fase aguda y la rotura está cerrada, si no podríamos agravarla.

La contracción muscular se produce porque unos filamentos proteicos (actina y miosina) se imbrican acortando el espacio que ocupan. Estos filamentos están agrupados en unos paquetes llamados sarcómeros. Los sarcómeros se distribuyen por la célula muscular  que recibe el nombre de fibra muscular por su forma alargada. El acortamiento muscular que se produce en la contracción concéntrica hace que los sarcómeros crezcan en paralelo, es decir unos al lados de los otros. Podemos decir que el músculo crece  a lo ancho.

Por tanto el trabajo muscular concéntrico es una buena manera de tonificar la musculatura siempre y cuando no padezcas rigidez o acortamientos musculares ya que los empeorarías.

EXCÉNTRICOS

En la contracción excéntrica a pesar de que los filamentos de actina y miosina se imbrican, los extremos musculares se separan. Es decir el músculo se estira y la articulación se mueve separando los huesos que la forman.

Para realizar un buen ejercicio excéntrico deberíamos superar la carga máxima que el músculo puede aguantar de manera que empieza a ceder y se acaba convirtiendo en un intento de frenado del movimiento. Teniendo en cuento la cantidad de fuerza muscular realizada y la dirección del movimiento articular , es fácil entender que estos ejercicios son potencialmente peligrosos, es por tanto que solo se recomiendan en las últimas fases de la recuperación.

La contracción excéntrica al revés que la concéntrica estimula que los sarcómeros crezcan en serie, es decir uno detrás de otro y por tanto el músculo crece a lo ancho.

CONCLUSIÓN

En la evolución de una lesión hay diferentes etapas: fase aguda, sub aguda, readaptación y prevención recaídas. Cada una de ellas tiene sus necesidades y por tanto  la elección correcta del ejercicio  nos permitirá adaptarnos a la fase en que nos encontremos y superarla con éxito.

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